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Niños Curiosos y el llanto

En su nacimiento, un bebé utiliza el llanto para expresar sus necesidades básicas, es su forma de comunicarse.

A medida que crecen comienzan las rabietas, lloran muchas veces ante situaciones inesperadas, no saben expresar con palabras lo que sienten.

A menudo los padres no soportamos el ruido estridente del llanto de los bebés o de los niños y, aunque en la mayoría de las ocasiones el niño no llora por algo relacionado directamente con los padres, solemos creer que es algo personal poniéndonos nerviosos y respondemos al llanto de forma negativa o dándole lo que sea para que se calle.

De esta forma, no consciente, no dejamos que el niño exprese sus sentimientos transmitiendo que el llanto es malo, que las emociones que los hacen llorar deben evitarlas.

Esa actitud puede hacer que el niño esconda sus sentimientos, reprimir el llanto y a la larga cause comportamientos poco adecuados relacionados con la ira o la rabia.

Llorar no es malo, tanto en adultos como en niños, con el llanto liberamos emociones que tenemos dentro y nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva.

Desde que somos pequeños se nos enseña que llorar es de débiles: cuantas veces les hemos dicho a nuestro hijo o hija…

“Está bien pero deja de llorar…”, es cierto que el llanto no es agradable para nadie, pero aprender qué se esconde detrás de él y ayudar a gestionarlo, nos evitará futuros comportamientos poco adaptativos y deseables.

El llanto como hemos dicho expresa por ejemplo, sentimientos ocultos de frustración o enfado.

Estar a su lado, apoyarlo incondicionalmente, abrazarlo,  decirle que lo entendemos pero no podemos darle en ese momento lo que pide, que puede llorar si está enfadado, que cuando esté listo para hablar vamos  a estar a su lado, son gestos que le hacen sentir amado.

Así a medida que se hagan mayores empezarán a experimentar la empatía y la asertividad tan necesarias en el mundo que vivimos.

Por último te damos unas indicaciones para sobrellevar el llanto de tus hijos.

  • Tú le conoces, en la mayoría de las ocasiones sabes qué le pasa.
  • Mientras llore ponte a su lado, intenta abrazarlo, si rechaza el abrazo, sigue a su lado, dile que estás ahí para consolarlo.
  • Consolarlo no quiere decir que se salga con la suya. Si le has dicho no, mantente firme sin gritar.
  • No gritar la mayoría de las veces es muy difícil. Cuenta hasta 15 y desde 15 a 1, las veces que haga falta. Dejará de llorar seguro y querrá que lo abraces fuerte.
  • Si quiere hablar del tema, hazlo, si no quiere, déjalo pasar.
  • Si tiene alrededor de dos años, son rabietas, así que no te preocupes, son evolutivas, pasarán con el tiempo. Mientras sucedan, ten paciencia y abrázalo muy fuerte, suele calmarlos.
  • Cuando creas que no puedes más. Respira hondo, tres veces (es imprescindible) y sigue nuestras indicaciones. Entonces estarás más calmada para responder.

Mucho ánimo, ¿quién dijo que ser padres y madres es fácil?.

Los niños desde su punto de vista tampoco entienden porque actuamos muchas veces de una u otra forma y ellos también son pacientes con nosotros.

Continuará…

 

María Gª Expósito y Rosa Reina.

 

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